La ocasión hace al ladrón, dice el viejo refrán popular y no hay nada mas cierto en aquello, como dice la sabia señora juanita. Al no haber transparencia en las finanzas públicas ante el desconocimiento de miles de chilenos (por que se oculta) el destino de los recursos fiscales, hoy hemos sido testigos a través de la prensa de cómo los partidos políticos de gobierno usaron los recursos del Estado para mantener los gastos de su maquinaria como también en el financiamiento de sus millonarias campañas electorales.
Ahora la pregunta que todo buen estudiante se hace: “¿Qué tiene que ver la Universidad en todo esto?”. Mucho. No solo por su carácter de institución pública que recibe migajas del Estado, sino también por que gran parte de sus altos funcionarios son designados a dedo por los gobiernos de turno (inclusos todavía quedan apernados de la dictadura, quizás hay torturadores de la Armada impartiendo clases en nuestras facultades).
Uno de estos nuevos designados es el Sr. Luis Guastavino ex Intendente de la V región, que hoy es investigado por los tribunales de justicia por tener responsabilidad de los desvíos de dinero de los planes de empleos de emergencia para financiar campañas de candidatos a diputados de su sector (PPD).
La comunidad universitaria de Santiago también carece de información en cuanto a la recaudación como de los destinos de los dineros que son generados mayoritariamente por los estudiantes a través de sus aranceles.
Esta situación da pie para que Guastavino y sus secuaces socialdemócratas gasten los recursos escasos sin rendir cuentas a nadie.
Por eso es imperioso que el Sr. González (director de la sede Santiago) rinda cuentas públicas, sobre todos los temas relacionados con la Universidad para pone fin a los contratos fantasmas como el matrimonio con el Santa Isabel y su romance con la empresa prestadora de servicios, que a la fecha funcionan como estructuras por sobre la universidad y su comunidad, imponiendo sus lucrativos objetivos que nada tiene que ver con la universalización del conocimiento, el libre pensamiento, la investigación, la pluralidad y el desarrollo al máximo de la vida universitaria. Esperemos que este 2007, no se nos siga ocultando información, y el deseo de la presidenta de transparentar a las instituciones públicas, también toque a nuestra “UV”.